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CATARATA

Se puede escribir sobre cualquier cosa: los ruidos y sonidos de la noche, la sombra de una puerta, el gotelé, el ritmo de su respiración mientras duerme, el tacto de tu piel, un calambre en el pie o un párpado que tiembla, sin ir más lejos.

Y entre las grietas o en los contornos, forma, color, textura de cada cosa que nombramos aparecen nuevas palabras, que a su vez generan otras tantas (en sus pliegues e intersicios, donde sabemos que siempre se acumula mucha porquería, aparecen también, las puedes sacar con un palillo). Todas ellas, absolutamente todas las palabras, se precipitan, generando una catarata que no puedo dejar de leer.

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